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Tapa del catálogo de la exposición

Fundación Banco Patricios, Buenos Aires
1994

Archivo Francisco Lemus

En el transcurso de los años noventa, las vanguardias activas en Buenos Aires en las décadas de los años cuarenta y sesenta comenzaron a ser valoradas por las instituciones  artísticas y la historia del arte. En este contexto, algunos curadores se abocaron a pensar vínculos con el arte contemporáneo. Carlos Basualdo desarrolló muestras donde relacionó la abstracción de los años noventa con el arte concreto, como por ejemplo, The Rational Twist (1995) en la galería Apex Art de Nueva York. Elena Oliveras, por ese entonces a cargo de la asesoría artística de la Fundación Banco Patricios, puso en diálogo a los jóvenes artistas con los referentes de la vanguardia del Instituto Di Tella. La propuesta curatorial dio lugar a debates sobre la politización del arte y permitió observar los vectores de ruptura en el arte argentino. Desde esta perspectiva, es posible pensar una genealogía del arte contemporáneo en Argentina que se sitúa en la década del sesenta y se proyecta con fuerza en otros períodos a través de la política, la sexualidad y la cultura urbana.

Lectura recomendada:

Alonso, Rodrigo (2007). “Crónicas en technicolor. Pop, euforia y nostalgia en el arte argentino.” En Jorge González Lohse (ed.). Neo Pop. Tendencias visuales en Iberoamérica. Santiago de Chile: Midia Comunicación.

Davis, Fernando (2014,Enero-Junio). “Tráficos y torsiones queer/cuir en el arte: cuerpos, contraescrituras”. Errata, nº 12, pp. 20-44.

Pacheco, Marcelo (1999). “Vectores y vanguardias”. Lápiz, año XIX, nº 158-159, pp. 31-37.